Unas cañas a mediodía, vino para comer y algún chupito después, las cañas de media tarde y algún cubata por la noche.

¿Recuerdas algún día como este?

El alcohol forma parte de nuestra cultura, es evidente.

Sin embargo, cuando la cantidad de alcohol que ingieres es mayor de la que tu hígado es capaz de eliminar, o bien cuando para enfrentarte a hechos de la vida diaria buscas los efectos de una determinada cantidad de alcohol, puede que estés iniciando el camino de la dependencia alcohólica.

Que es en realidad el alcoholismo

El alcoholismo es el trastorno por consumo de alcohol, es decir, cuando  el consumo de alcohol ya está afectando a la salud física o mental de un individuo.Probablemente, se trata de una alteración en el cerebro que hace difícil controlar la ingesta de bebidas alcohólicas.

A fin de demoler la primera de las confusiones al respecto, efectivamente, se trata de una enfermedad.

Precisamente, una de las características recurrentes es la propia negación de la enfermedad.

El alcoholismo es una enfermedad multifactorial, sobre un 65% de la población realiza consumos de riesgo, aunque solo un 10 % de estos se ponen en tratamiento.

Hablemos de las causas

La principal causa del alcoholismo es la capacidad adictiva del alcohol, que la mayoría de veces se minimiza.

El riesgo de que una persona se convierta en alcohólica está relacionada con el nivel de exposición al alcohol, su vulnerabilidad individual además de los factores sociales, culturales y psicológicos.

Paralelamente, el alcoholismo, como enfermedad bio-psico-social, tiene un componente genético hereditario.

Entre los factores de vulnerabilidad individual, los antecedentes paternos de alcoholismo, ocupan sin duda el primer lugar.

En la práctica, el riesgo de desarrollar un trastorno por uso de alcohol en hijos de padres alcohólicos es tres o cuatro veces mayor que en la población general.

Y todo ello produce…

La persona que presenta este problema puede mostrar los siguientes síntomas:

  • Jovialidad exagerada
  • Problemas de memoria
  • Disminución de su rendimiento
  • Cambio de humor volviéndose más irritable e irascible
  • Puede haber síntomas depresivos
  • En algunos casos también puede padecer celos desmesurados de la pareja

Habitualmente, si al alcohólico se le pregunta por la cantidad que bebe tiende a decir que ha bebido menos de lo que en realidad ha bebido e intenta evitar que le hablen del tema.

Esta conducta de negación de lo bebido es más evidente cuando el problema de alcohol lo padece una mujer.

El punto en el que comenzar a preocuparse

Si bien lo más adecuado es consultar a un especialista, existen ciertos indicadores que pueden servir como referencia para saber que una persona puede tener problemas con el alcohol:

Consumir alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado de lo previsto

Esforzarse en abandonar el consumo sin conseguirlo

Incumplir los deberes fundamentales en el trabajo, con la familia o en la escuela debido al consumo de alcohol

Dejar de lado las relaciones sociales y de ocio

Necesitar cada vez más cantidad para obtener el mismo resultado que la primera vez (tolerancia).

Dejar de beber unas horas y que aparezcan temblores, palpitaciones y otros síntomas físicos que ceden con el consumo de alcohol (síndrome de abstinencia)

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Tengo que beber todos los días para ser considerado alcohólico?

No es necesario beber todos los días para ser alcohólico. Por ejemplo, muchas personas beben el fin de semana para desinhibirse de sus problemas o por costumbre social, e ingieren grandes cantidades de alcohol, creando de esta manera una dependencia alcohólica. Debido al sistema de recompensa del cerebro pueden pasar el resto de la semana sin beber sabiendo que el viernes cuando terminan de trabajar se dan su recompensa empezando a beber sin medida.

¿Dicen que “beber moderadamente” es saludable?

No existe la dicotomía del consumo saludable frente el consumo perjudicial puesto que los riesgos asociados al consumo de bebidas alcohólicas empiezan con niveles de consumo relativamente bajos y se incrementan de forma progresiva con el tiempo.

¿Qué pasa si bebo durante el embarazo?

Durante el embarazo no se tendría que beber ya que esto puede perjudicar al feto. Mujeres con dependencia al consumo de bebidas alcohólicas pueden provocar en el feto “el síndrome alcohólico fetal”, caracterizado por retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y anomalías congénitas.

¿Mujeres y hombres pueden generar con igual facilidad un problema de alcoholismo?

Habitualmente las mujeres empiezan a beber más tarde y se alcoholizan antes dado que el cuerpo de la mujer, por razones fisiológicas, metaboliza menos cantidad de alcohol que el de un hombre.

Si no me he emborrachado nunca aunque beba de forma habitual, ¿puedo padecer alcoholismo?

No es necesario ver a la persona embriagada para pensar que tiene un problema de dependencia del alcohol. Por ejemplo, la persona que lo padece puede haber empezado a beber hace tiempo y sin casi darse cuenta haber ido aumentando las cantidades de alcohol que aguanta, siendo los síntomas físicos sólo visibles cuando le falta el alcohol (aparecen temblores, náuseas, vómitos, irritabilidad) o cuando su hígado no elimina la cantidad de alcohol que ingiere.

No bebo casi entre semana pero el fin de semana me emborracho, ¿puedo tener una dependencia del alcohol?

Sí, porque la dependencia se produce como un hábito y si cuando llega el fin de semana no se puede beber, este hecho cambia el humor de la persona, por ejemplo.

Consumo bebidas alcohólicas de baja graduación; ¿También pueden provocarme una dependencia?

Todas las bebidas con alcohol pueden provocar dependencia ya que ésta se va generando por la cantidad de alcohol puro que tomamos durante el día. Esto se calcula a partir de una fórmula determinada.

¿Cómo puedo ayudar a una persona alcohólica?

El primer paso es que el enfermo se dé cuenta de que tiene un problema, lo cual es el primer obstáculo para la familia. En este punto, es recomendable conseguir que esa persona acuda a un tratamiento, aunque no esté plenamente convencida, ya que este hecho supone que esos familiares ponen unos límites al propio enfermo. Una vez iniciado el tratamiento, el apoyo de la familia es fundamental para la recuperación del propio paciente. Este necesitará comprensión total respecto a su enfermedad, qué será lo que le ayude a seguir con el tratamiento.

TRATAMIENTO

1- Desintoxicación física

En el tratamiento del alcoholismo puede ser importante la desintoxicación física que se realiza con medicación que ayuda a paliar los síntomas que aparecen cuando se interrumpe repentinamente la ingesta.

2- Mantenimiento de la abstinencia

Para ayudar a mantener la abstinencia se administra otra medicación conocida como interdictor del alcohol.

3- Erradicación de la dependencia psíquica

“Solucionar” la dependencia física del alcohol es relativamente sencillo, sin embargo queda todo lo relacionado con la dependencia psíquica, como la costumbre de desarrollar actividades bajo los efectos del alcohol.

Básicamente se trata de conseguir afrontar situaciones sociales sin ingerir bebidas alcohólicas.

Para trabajar en esta adaptación de la vida sin beber, se realizan terapias individuales y grupales en las cuales, entre otros aspectos, se trabaja la motivación para la abstinencia, la prevención de recaídas y el afrontamiento de situaciones de conflicto.

¿Tienes un problema con el alcohol o conoces a alguien que puede tenerlo?

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