Yo controlo.

Repetimos tantas veces esa frase que alguna vez llegamos incluso a creérnosla.

Sin embargo, necesitar cualquier sustancia para pasarlo bien o, por ejemplo, no dormir adecuadamente si no se fuma un porro, son situaciones que evidencian todo lo contrario.

Todo aquel que se droga pasa antes o después por la traumática situación de asumir lo que está dejando de lado en su vida por haber elegido consumir.

La buena noticia es que un cambio de vida es posible, hacia un entorno de plena abstinencia en el que no renunciar a ofrecer la mejor versión de uno mismo.

Lo que debes saber sobre las drogas

Existen cuatro tipos de drogas según sus efectos:

  • Estimulantes (cocaína, anfetaminas, cafeína)
  • Depresivas (alcohol, heroína, cannabis, tranquilizantes)
  • Alucinógenas (LSD, setas, disolventes)
  • Diseño (éxtasis)

El efecto varía según el tipo de droga consumida, la dosis que se emplee y la vía de consumo (ingestión, inhalación o administración intravenosa).

Por ejemplo, las drogas alucinógenas producen una sensación de viajar, las de diseño, sensación de pertenencia etc.

Físicamente, las drogas generan la necesidad de consumir para que el organismo funcione de una forma adecuada y de esta manera evitar el malestar.

Psicológicamente, dependiendo del vínculo que se haya generado con el tóxico, puede creerse que se necesitan para relacionarse, para tomar las decisiones de cada día o bien para paliar el malestar producido por la soledad.

Respecto a las drogas blandas y duras

Esta es una división de las drogas falsa, tendenciosa y que carece de base científica.

Es evidente que algunas drogas pueden considerarse peores que otras, pero también hay dosis peores que otras y edades peores que otras.

El problema de estas calificaciones es que acaban en afirmaciones populares como:

Es inevitable que existan drogas

A veces las drogas no son tan malas como dicen.

En definitiva, estas afirmaciones no dejan de ser un ataque a la salud pública.

Un tema para tomarse en serio

La adicción a la droga es un tema serio que puede llegar a condicionar enormemente la vida de cualquier persona.

En realidad las adicciones no se curan, y un adicto no puede controlar su consumo, si no no sería adicto.

Sin embargo, con un tratamiento adecuado, se aprenderá a controlar los impulsos y las ganas de consumir.

Por eso es vital ponerse en manos de profesionales e iniciar un tratamiento adecuado lo antes posible.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Como se si soy un adicto?

Cuando se necesita la sustancia para obtener efectos placenteros o bien para paliar la consecuencia de los efectos negativos de cuando falta la droga, puede pensarse que existe una adicción o dependencia a dicha sustancia.

¿Cuánto tiempo hay que consumir para ser considerado adicto?

No se puede hablar de un tiempo exacto en el que alguien se convierte en adicto.

Dependerá del uso y abuso que se haga de la droga para que esta se convierta en una dependencia.

Pongamos un ejemplo.

Una persona un día prueba un porro que le dan los amigos y le gusta el efecto que le produce. A partir de entonces cuando sale consume para sentirse bien.

Además se da cuenta que le ayuda a dormir con lo que con el tiempo se preocupa de que no le falte cada noche antes de acostarse, lo que se convierte en un hábito.

Los días que está nervioso o alterado también empieza a fumar, y cada vez necesita más sustancia para sentir el efecto que sintió el primer día.

Llega un momento que este consumo le hace incumplir con sus obligaciones en casa o en el trabajo, pero sigue consumiendo a pesar de empezar a tener problemas sociales y personales debido al consumo recurrente de la sustancia.

Por ello no se puede hablar de tiempo, dependerá de lo rápido que una persona se habitúe al consumo diario de la sustancia.

¿Cómo puedo conocer nuevas amistades que no consuman ni que me inciten a consumir?

Al iniciar un tratamiento, el estar dentro de un entorno de consumo, expone a la persona a multitud de estímulos y hace muy difícil mantener la abstinencia.

Cuando un adicto vive rodeado de un entorno de drogadictos, lo más aconsejable es separarse de él, en definitiva se trata de dejar las amistades “tóxicas”.

Si reflexionamos sobre todas nuestras amistades, puede que haya un/a amigo/a que habíamos dejado de lado, porque no nos seguía “el rollo”, era aburrido, o directamente porque no consumía.

Este puede ser un buen momento para volver a hablar con esa persona.

Además, cuando se lleva un tiempo en recuperación, el hecho de ir cambiando el estilo de vida hace que por el camino se cruce gente que no consume y con inquietudes interesantes.

¿Me ayudaría en algo contar mi problema a alguien?

Para alguien que quiere recuperarse es esencial contar el problema a la familia y/o allegados.

Sincerarse con ellos aporta tranquilidad, además ellos son los que más y mejor pueden ayudar y acompañar en el proceso de recuperación.

¿Puedo vivir con esta adicción y ser feliz?

Por supuesto, de hecho son muchas las personas que lo consiguen día tras día.

Tener una adicción y basar la felicidad en el consumo de una sustancia puede proporcionar una felicidad efímera, es decir, se vendrá abajo tan pronto como la sustancia desaparezca del cuerpo.

La ansiedad que todo ello genera, tan sólo puede ser contrarrestada iniciando un tratamiento que concluya en construir unos hábitos más saludables y libres de drogas.

TRATAMIENTO

Cuando una persona acude a tratamiento para dejar de consumir drogas no se hace un enfoque único hacia la sustancia que le preocupa, sino que el objetivo es la abstinencia a todas las drogas, ya que conseguir esto sólo es posible con un cambio de los estilos de vida.

1- Valoración

Al inicio del tratamiento se valora el nivel de dependencia de la persona que presenta el problema para saber si necesitará tomar medicación que mitigue el síndrome de abstinencia o bien utilizar algún lugar de ingreso.

2- Tratamiento individual

Posteriormente se inicia el tratamiento individual con su terapeuta de referencia que le ayudará en el afrontamiento y la resolución de sus dificultades.

3- Terapia grupal

Paralelamente a la terapia individual se inicia la terapia grupal. En ella se trabaja la prevención de recaídas y la adaptación al nuevo estilo de vida sin drogas.

La frecuencia de asistencia a grupo es valorada por el terapeuta individual.

Por ejemplo, en algunas personas con características determinadas se puede aplazar su ingreso en la terapia grupal.

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