Desde luego que te gustaría levantarte de la cama alegre y rebosante de energía.

Claro que querrías que todo fuera tan fácil como hacer caso a los consejos que te dá la gente cuando te dice; no es para ponerse así o ¡alegrate un poco hombre!.

Pero la realidad es otra bien distinta.

Te has levantado de la cama a duras penas, no tienes ganas de hacer absolutamente nada y sientes una tristeza que parece que imposible de aliviar.

Si este estado se prolonga durante más de dos semanas, puede tratarse de un caso de depresión, un trastorno mental tan frecuente que la OMS calcula que afecta a unas 350 millones de personas en el mundo.

Abordar la depresión no es tan simple como hacer caso a los comentarios de ánimo de las personas de alrededor.

Sin embargo, los tratamientos actuales resultan eficaces en muchos casos, y permiten pensar en la posibilidad de superar este estado y poder llegar a disfrutar plenamente de las actividades cotidianas de la vida.

¿Se trata solo de estar muy triste?

La depresión es uno de los problemas más habituales con los que se enfrenta la población general, siendo la principal causa mundial de discapacidad.

Su característica principal es la alteración del humor, y deriva en un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día y una marcada disminución del interés o el placer en casi todas las actividades.

En los niños y adolescentes la alteración del estado de ánimo puede ser irritable más que triste, y no en todos los casos en adultos es evidente el sentimiento de tristeza, ya que puede ser negada al principio, con comentarios recurrentes como; “va, no me apetece” o “paso de todo”.

Otras personas muestran una alta irritabilidad, respondiendo a los acontecimientos con arranques de ira, insultos o con un sentimiento exagerado de frustración por cosas sin importancia.

Otros síntomas

Dentro de los variables síntomas que derivan de este trastorno, pueden aparecer los siguientes:

  • Variaciones de peso y del apetito
  • Alteraciones del sueño
  • Agitación o enlentecimiento en los movimientos
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de desvalorización o culpa
  • Menor capacidad de pensar o concentrarse
  • Indecisión
  • Pensamientos recurrentes de muerte

Cualquiera de estos síntomas provocan malestar significativo o deterioro del funcionamiento social y laboral, muchas veces reflejado en la pérdida de interés y placer en las relaciones y aficiones.

Por ejemplo, los familiares pueden notar el aislamiento social o las parejas la reducción del deseo sexual.

Las mencionadas alteraciones del apetito también son evidentes pudiendo disminuir o aumentar notablemente, por ejemplo, la apetencia de dulces e hidratos de carbono.

La característica principal de la alteración del sueño es el insomnio en cualquiera de sus etapas (inicial, medio y tardío).

Los cambios psicomotores incluyen agitación (incapacidad para permanecer sentado, paseos, frotarse las manos…) o enlentecimiento en lenguaje, pensamiento y movimientos.

Es habitual la falta de energía, el cansancio y la fatiga.

El sentimiento de inutilidad y de culpa puede implicar evaluaciones negativas no realistas del propio valor, suele interpretar los acontecimientos neutros o triviales como pruebas de los defectos personales y un exagerado sentimiento de responsabilidad por las adversidades.

Muchas personas se refieren a una capacidad disminuida para pensar, concentrarse o tomar decisiones quejándose de falta de memoria.

NUESTRO TRATAMIENTO

El tratamiento que se realiza puede ser de tipo farmacológico, psicoterapéutico o una combinación de ambos.

El psicológico irá enfocado a responder una pregunta respecto a tu comportamiento cuando padeces una depresión:

¿Como estructuras el mundo de tu alrededor?

Te ayudaremos a identificar los conceptos y las creencias que condicionan la valoración que haces de los problemas.

Existen otras formas más realistas de abordar esos problemas, y nuestras misión será colaborar en que las descubras.

En la práctica el proceso puede parecerse al siguiente:

1- Identificar y controlar los pensamientos negativos automáticos

2- Identificar la relación entre pensamiento, afecto y conducta

3- Examinar la evidencia a favor y en contra de tus pensamientos distorsionados

4- Sustituir esos pensamientos por interpretaciones más realistas

5- Aprender a identificar y modificar las falsas creencias que te predisponen a distorsionar tus experiencias

El objetivo que se va trabajando a lo largo de todo el tratamiento es potenciar que vayas siendo más independiente y seguro de ti mismo.

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