¿Cómo te sientes cuando te paras y piensas en tu estado emocional?

Tal vez recuerdas mejores épocas, no has conseguido superar algo que te lleva persiguiendo mucho tiempo o directamente percibes que tu vida se ha visto condicionada hasta límites que no puedes soportar.

Los trastornos emocionales tiene una sencilla definición.

Son aquellos trastornos cuya característica principal es la alteración del humor.

Sin embargo, los síntomas son más complejos y poco agradables.

Si son depresivos pueden ser:

  • Llanto
  • Irritabilidad
  • Tristeza
  • Pensamiento circular
  • Ansiedad
  • Quejas de dolor físico
  • Cansancio
  • Disminución del interés por las cosas que antes le motivaban
  • Alteraciones del sueño
  • No poder estar quieto o estar muy apático
  • Sentimientos de inutilidad
  • Disminución de la capacidad para concentrarse

Por el contrario, si son síntomas ansiosos pueden aparecer:

  • Palpitaciones
  • Sudoración
  • Temblores
  • Sensación de ahogo
  • Sensación de atragantarse
  • Opresión torácica
  • Mareo
  • Sensación de irrealidad
  • Miedo a perder el control
  • Hormigueos
  • Escalofríos
  • Insomnio
  • Sueños agitados
  • Irritabilidad
  • Hipervigilancia
  • Tensión muscular

Al margen de esas limitantes consecuencias y las desagradables sensaciones una pregunta rondará posiblemente tu cabeza.

¿Por qué? y ¿por qué a mi?

Primero debes saber que sufrir algún tipo de trastorno emocional es mucho más común de lo que crees, de hecho es una de las principales causas de discapacidad, siendo más habitual en mujeres que en hombres.

Las emociones del ser humano son variables, y en ocasiones esos cambios superan ciertos niveles y amenazan tu bienestar.

Cómo cada persona es un mundo, no todas las que presentan un problema del estado de ánimo han de tener todos los síntomas descritos. El hecho de que cada persona tenga características concretas hace que tenga diferentes modos de afrontar los síntomas que padecen.

En ocasiones los síntomas aparecen en algún lugar o situación concretos, otras veces se presentan de forma indiscriminada.

La reacción más habitual de la persona que padece estos síntomas es la de evitar todas aquellas situaciones que cree que le provocan ansiedad o malestar, ya que anticipa aquello que va a sentir.

Sin embargo, con esta conducta lo que se va consiguiendo es cronificar el problema y aislarse socialmente, pues cada vez se van evitando más situaciones que se cree que provocan malestar.

RECOMENDACIONES GENERALES

La recomendaciones que habitualmente escuchamos, por sonar a tópicas no dejan de ser efectivas.

Visualiza un tipo de vida que pueda ser más equilibrado que el que tienes actualmente e introduce paulatinamente hábitos que te puedan llevar a conseguirlo.

Por ejemplo:

  • Aliméntate de forma saludable
  • Haz ejercicio regularmente
  • Realiza ejercicios de relajación

Todo ello contribuirá a evitar esos estados de ansiedad.

NUESTRO TRATAMIENTO

Disminuir el malestar y ayudarte a afrontar y prevenir sus síntomas. Ese será nuestro objetivo principal durante el tratamiento.

Aunque puede que no seas consciente de ello, dispones de herramientas de afrontamiento de problemas que has podido utilizar en otros momentos de tu vida.

Te ayudaremos a reconocer y encontrar esas herramientas, o si es necesario a crearlas de nuevo.

Escríbenos, Podemos ayudarte