Ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado o el comportamiento gravemente alterado.

Padecer estos síntomas, propios de la esquizofrenia, pueden ser el preludio del aislamiento social o laboral de una persona.

Además, la falta de información, el desconocimiento y estigmatización no suelen colaborar en la integración en la sociedad de individuos que padecen esta enfermedad.

Sin embargo, cabe destacar que los avances en el tratamiento arrojan esperanza y cada vez hay más ejemplos de enfermos que son capaces de desarrollar multitud actividades cotidianas con normalidad.

Esa palabra que dá tanto miedo

La esquizofrenia es un desorden mental de larga duración o crónico, es decir, persiste durante más de seis meses y más de un mes con síntomas en fase activa (delirios, alucinaciones etc.).

Es común que los síntomas de la enfermedad aparezcan entre los 15 y los 25 años, variando en función de algunos factores como por ejemplo el género de la persona.

Básicamente, las alteraciones afectan a cómo una persona siente, piensa, actúa y por lo tanto se relaciona con otras personas y el entorno que le rodea.

Los síntomas se categorizan en diferentes tipos, entre ellos los positivos y los negativos.

Los siguientes son algunos ejemplos:

  • Distorsiones o exageraciones del pensamiento sobre uno mismo
  • Ideas delirantes
  • Alucinaciones
  • Lenguaje desorganizado
  • Comportamiento gravemente desorganizado o catatónico
  • Restricción de la intensidad emocional (aplanamiento afectivo)
  • Restricción de la fluidez y la productividad del pensamiento y el lenguaje (alogia)

Por ejemplo, las ideas delirantes son creencias erróneas que habitualmente implican una mala interpretación de las percepciones o las experiencias.

En la práctica, pueden ser ideas de persecución (la persona cree que está siendo molestada, seguida, engañada, espiada o ridiculizada), de autorreferencia (cree que ciertos gestos, comentarios, pasajes de libros, periódicos, canciones u otro elementos del entorno están especialmente dirigidos hacia ella), somáticos, religiosos o grandiosos.

Otro síntoma habitual suelen ser las alucinaciones, que pueden ser auditivas, visuales, olfativas, gustativas y táctiles.

Las más habituales son las auditivas que suelen presentar como voces peyorativas o amenazantes.

Factores genéticos

Existen diferentes opiniones respecto a si los factores genéticos influyen directamente en el desarrollo de esta enfermedad. Mientras que en ocasiones el enfermo tiene parientes que la han sufrido, en otras surge un individuo enfermo como único miembro sin antecedente familiar alguno.

En resumen, no es posible utilizar factores genéticos actualmente para predecir la esquizofrenia.

Esquizofrenia y las drogas

El abuso de sustancias en pacientes que padecen esquizofrenia, es uno de los problemas principales que se tienen que atajar para el buen tratamiento de la enfermedad.

Resulta clave saber qué síntomas aparecen primero, si los de la esquizofrenia o el consumo de sustancias tóxicas, para un buen diagnóstico.

La relación es tan delicada, que por ejemplo un adolescente que empieza a consumir y tiene una vulnerabilidad a la enfermedad puede desarrollar esta, y en caso de no consumir podría incluso llegar a no desarrollarla.

Muchas veces los pacientes con esquizofrenia consumen para sentirse mejor, es decir, sustituyen las drogas por la terapia farmacológica, y las consecuencias de ello son graves, ya pueden multiplicar los síntomas de la enfermedad.

La efectividad del tratamiento se basa en la terapia farmacológica y la concienciación de dejar de consumir, en resumen, la abstinencia es muy importante para que haga efecto el tratamiento.

Esquizofrenia y la familia

La familia es uno de los factores que pueden influenciar en el enfermo para que este asuma la importancia del tratamiento.

Ellos tienen que ser los primeros en entender que la mejora de la enfermedad está condicionada porque la persona pueda sobrellevar ese tratamiento, evitando por ejemplo la interrupción del mismo.

Por eso es importante que la familia se implique en el tratamiento tanto como pueda.

NUESTRO TRATAMIENTO

1- Ayuda farmacológica a la persona

La medicación se regulará progresivamente para que los síntomas que padece el enfermo disminuyan lo máximo posible.

2- Ayuda a la familia

Dada la importancia del entorno en estos casos, se ofrecerá ayuda a la familia para que esta
pueda  entender el proceso de la enfermedad y colabore en la mejora del familiar enfermo.

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