¿Sientes que jugar y tener más dinero es una verdadera preocupación en tu vida?

¿Planeas cuánto dinero apostarás durante cuánto tiempo, pero ambos acaban siendo mucho más de lo previsto?

Depender emocionalmente del juego y una pérdida de control respecto a este son los pasos anteriores a que el juego interfiera en el funcionamiento normal de tu vida cotidiana.

Todas ellas son algunas de las principales características del ludópata.

Ludopatía

El juego patológico es un trastorno del control de impulsos que tiene como característica la dificultad para resistir el deseo de jugar aunque sea perjudicial para la persona.

Antes de jugar el ludópata siente una progresiva sensación de malestar emocional en forma de tensión o activación interior, cuando está jugando experimenta placer o gratificación, y después de jugar pueden aparecer sentimientos de arrepentimiento y culpa.

Ese impulso de jugar proviene de las falsas expectativas de ganar un premio, que puede tener su origen en que en las primeras aproximaciones al juego le tocara algún premio.

El proceso del ludópata

1- Al principio se juega bajas cantidades de dinero

2- Las pérdidas son insignificantes

3- Siente que los premios son un reforzador muy potente

4- Está convencido de que “tiene suerte” y cree conocer “el sistema ganador”

5- Empieza a plantearse ganar X dinero para minimizar las perdidas

6- Va aumentando la cantidad económica y le dedica más tiempo y esfuerzo al estudio de las apuestas y a intentar “controlarlas”

7- Toda su actividad social está relacionada con el juego

8- Cada vez tiene que jugar más dinero para intentar paliar las pérdidas y pagar las deudas

9- Se siente irritado si no puede jugar

10- Continúa jugando aunque luego sienta arrepentimiento o remordimientos

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Como puedo dejarlo?

La ludopatía es un problema serio, que si no se ataja adecuadamente puede derivar en consecuencias personales, económicas y familiares muy graves.

La solución pasa por ponerse en manos de profesionales que ayuden y acompañen en el proceso de la recuperación.

¿Podré jugar “moderadamente” algún día?

Como en cualquier adicción no se puede jugar moderadamente.

Falsamente, después de un largo periodo de recuperación puede pensarse que ya se puede controlar.

Sin embargo, en el momento que se empiece a jugar, poco a poco se irá haciendo con más asiduidad hasta terminar igual o peor que cuando se puso en tratamiento.

¿A que me puedo dedicar si no juego?

Existen multitud de actividades no adictivas y tremendamente interesantes en las que dedicar el tiempo, que el ludópata puede no apreciar por la dinámica en la que se vé envuelto.

Uno de los trabajos de la recuperación es aprender a usar el tiempo en cosas distintas de las que el ludópata hacía anteriormente.

En tratamiento va encaminado a encontrar una manera de distraerse no adictiva que le ocupe el tiempo, lejos de la necesidad de jugar.

NUESTRO TRATAMIENTO

El abordaje del problema se realiza a nivel individual y, si es posible, con la ayuda de un familiar al que se le da una función de coterapeuta ya que es el que ejercerá de forma cotidiana el control económico y conductual hasta que la persona afectada vaya aumentando su autocontrol.

A lo primero que se ha de preparar tanto a la persona afectada como al familiar es al reconocimiento de los estímulos directos e indirectos que intervienen en la conducta de juego (música, ropa, lugares, fechas…).

Por otro lado, en visitas individuales sin familiar, se trabajan con la persona otros problemas emocionales que puede padecer, como son la sensación de falta de control, los conflictos interpersonales, la sensación de incapacidad para una vida normal o los sentimientos de fracaso.

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