Te levantas de la cama y corres para lavarte las manos dos o tres veces, porque si no lo haces tendrás un día lleno de desgracias una tras otra.

Cuando sales del baño te aseguras de abrir y cerrar la puerta al menos una docena de veces…¡no vaya a ser que todo lo anterior no sirva para nada por no hacerlo!

Estando en el portal, camino al trabajo, subes a casa dos veces para comprobar que has cerrado los grifos, el gas, las ventanas…¡no puedes dejar de imaginarte las tragedias que podrían ocurrir!

Por supuesto, llegas tarde al trabajo, y casi es lo de menos, porque en realidad no consigues concentrarte más de 10 minutos en todo el día por el incesante martilleo de ese desagradable pensamiento que da vueltas en tu cabeza una y otra vez.

Angustioso, ¿Verdad?

Es solo un ejemplo de la realidad a la que pueden enfrentarse millones de personas en el mundo cada día, son las personas que padecen TOC o trastorno obsesivo compulsivo

Lo que hay detrás de esas siglas tan sonoras

El TOC es una de las enfermedades psiquiátricas más comunes y limitantes. La propia OMS incluye el TOC entre las siete enfermedades psiquiátricas más discapacitantes.

Se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones de carácter recurrente lo suficientemente graves para provocar pérdidas de tiempo significativas.

Tal y como se explica en el ejemplo anterior, las obsesiones pueden tomar forma de ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente.

En la práctica, esas obsesiones suelen ser ideas recurrentes sobre temas como la contaminación (contraer una enfermedad), dudas repetitivas sobre si se ha hecho un acto concreto, necesidad de disponer las cosas en un orden determinado, impulsos de carácter agresivo o contrarios a su escala de valores (obscenidades en la iglesia).

El individuo intenta neutralizar estas obsesiones con comportamientos o actos mentales de carácter recurrente cuyo objetivo es aliviar la ansiedad o el malestar, y no proporcionan placer o gratificación.

Por ejemplo, puede “necesitar” lavarse las manos compulsivamente hasta llegar a lastimarlas, comprobar que algo esté en su sitio o correctamente decenas de veces o tener pensamientos repetitivos durante horas.

El problema surge cuando el individuo percibe esas obsesiones como intrusas o inapropiadas, lo cual provoca ansiedad o malestar general.

Muchos individuos acaban evitando las situaciones u objetos que les provocan las obsesiones o compulsiones.

NUESTRO TRATAMIENTO

1- Lo primero es que la persona pueda percibir el alivio que supone disminuir los pensamientos y conductas repetitivos.

En esta etapa, lo más eficaz es recurrir a ayuda farmacológica.

2- Quien padece TOC tiene que aprender a afrontar esos síntomas recurrentes, y en una segunda etapa nos centraremos en proveer a este de las herramientas necesarias para hacerlo.

El tratamiento cognitivo-conductual está específicamente destinado a ello.

Escríbenos, Podemos ayudarte